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Dune: 10 crudas verdades de la vida en Giedi Prime

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La saga Dune, escrita por Frank Herbert, ha influenciado a numerosos escritores y cineastas de ciencia ficción, tanto por la creación de su vasto universo como por sus personajes profundos y reflexivos, así como por sus comentarios sociales. Herbert fue uno de los muchos autores que encabezaron el movimiento de ciencia ficción en los años sesenta, cuando la tecnología generaba nuevas posibilidades y expandía las ideas sobre los viajes espaciales y lo que podría existir. No obstante, no todos los planetas alienígenas de Dune son acogedores, como se evidencia en Giedi Prime.

Dune y Dune: Parte Dos introducen varios planetas a lo largo del Universo Conocido. Siendo uno de ellos notable por su aspecto en blanco y negro. En contraste con el verde y acuático mundo de Caladan, el planeta natal de la Casa Harkonnen, Giedi Prime es de lejos el más desolado. Desde los escasos niveles de luminosidad hasta una asfixiante sociedad militarista, ser residente de Giedi Prime tiene escasas ventajas.

10 Un día en Giedi Prime es más extenso que el estándar terrestre

Mientras que un día estándar consta de 24 horas, los días en Giedi Prima duran 31,27 horas. Lamentablemente, esto significaba que los esclavos debían cumplir jornadas laborales más extensas con menos horas de sueño para mantener la producción, dado que gran parte de las exportaciones del planeta eran de carácter industrial. Además, la longitud del día venía acompañada de niveles de luminosidad sumamente bajos.

La duración del día, como en cualquier planeta de una serie de ciencia ficción, está determinada por la órbita de Giedi Prime alrededor de su estrella más cercana. Es evidente que Giedi Prime no es un sitio agradable para habitar, y la situación se agrava cuando los días tienen más tiempo para transcurrir. Para hacer la situación aún más insoportable se suma el clima general del lugar.

9 La falta de luminosidad implica vivir en la oscuridad

Giedi Prime padecía niveles de luminosidad extremadamente reducidos, y gran parte del planeta se sumía en la oscuridad. Esto se debía tanto al entorno volcánico natural del planeta como a la excesiva industrialización promovida por los ávidos Harkonnens. Las urbes industriales generaban tanta contaminación que el firmamento se veía oculto por una densa bruma tóxica, emulando lo ocurrido en las ciudades-fábrica victorianas durante la Revolución Industrial en Europa.

Los bajos niveles de luminosidad no sólo dificultaron la agricultura en el planeta, sino que los habitantes de Giedi Prime adquirieron una tez pálida. Los Harkonnens, la familia reinante de Giedi Prime, presentaban pieles tan blancas como la ceniza. En Dune: Segunda Parte, se destaca un duelo mientras la aparente noche de Giedi Prime contrasta con el desierto de Arrakis.

8 El volcán en Giedi Prime arroja cenizas al aire

La naturaleza volcánica de Giedi Prime complicaba enormemente el cultivo de productos. Similar a Islandia, Prima Giedi posee un terreno áspero y suelo oscuro, pero carece del agua suficiente para posibilitar el crecimiento orgánico. En cambio, es un planeta abundante en minerales, lo que llevó a los Harkonnens a industrializarlo.

Además, las constantes erupciones convierten al planeta natal de los Harkonnen en un lugar sumamente peligroso para residir, con un aire denso y una oscuridad constante. A pesar de que el vulcanismo del planeta favorece a las fábricas, no resulta favorable para la salud de sus habitantes. La presencia de múltiples volcanes en Giedi Prime también ha propiciado la formación de piscinas de azufre, las cuales, por supuesto, emanan un olor característico a amoníaco.

7 años más en Giedi Prime afectan el envejecimiento de los Harkonnens de manera distinta

Mientras que el año convencional consta de doce meses, el año local en Giedi Prima equivale a 2,6 años estándar. Puesto que Giedi Prime era el único planeta habitado en su sistema solar, la duración del año no presentaba inconvenientes hasta que comenzó a comerciar con el resto del Universo Conocido. Además, la distinta duración del año conllevaba inevitablemente a que los habitantes de Giedi envejecieran de manera diversa.

Por ejemplo, el barón Vladimir Harkonnen falleció a la edad de 83 años, pero se desconoce si se refieren a años estándar o años de Giedi Prime. Podría haber tenido 83 años en años convencionales pero solo 31 en años de Giedi. Otra posibilidad es que haya alcanzado los 83 años según el calendario de Giedi y los 215 en cualquier otro rincón del Universo Conocido.

6 La intensa industrialización genera una contaminación desmedida

Como se ha mencionado, la fuerte industrialización de Giedi Prime provocaba tanta contaminación que bloqueaba la luz solar. Para facilitar dicha industrialización, los gobernantes Harkonnens ordenaban la deforestación masiva, agotando gran parte de los recursos biológicos del planeta.con el objetivo de edificar urbes-industria. No obstante, el planeta es pródigo en recursos minerales, y su economía se sustenta en la explotación minera, las refinerías y la manufactura industrial.

Lamentablemente, debido a su devastado entorno natural, Giedi Prime debe importar prácticamente todos sus alimentos. Aun cuando la maquinaria industrial del planeta fue desmantelada tras la caída de la Casa Harkonnen, aún quedaban rastros aceitosos en el suelo del planeta. Dada la singularidad de los gustos del corpulento Barón Harkonnen, sus necesidades son una evidencia de hasta qué punto se ha deteriorado el paisaje natural del planeta natal de los Harkonnen.

5 La excesiva esclavitud conlleva una existencia miserable

Al igual que en un feudo medieval, los Harkonnen y otras Casas Menores asentadas en Giedi Prime prosperaban gracias al trabajo esclavo, no solo para laborar en las fábricas, sino también para mantener sus residencias. Gurney Halleck y Duncan Idaho eran oriundos de Giedi Prime, habiendo sido esclavos al servicio de los Harkonnen hasta que ambos fueron rescatados por la Casa Atreides. Esta es en parte la razón por la que son tan devotos al duque Leto Atreides.

Como consecuencia, los esclavos de los Harkonnen vivían y laboraban en condiciones severas. Las hermanas de Gurney y Duncan fallecieron en Giedi Prime a manos de los Harkonnen, y Gurney guardaba un rencor especial hacia Glossu Rabban, quien acabó con la vida de su hermana Bheth. Esta rivalidad alcanza su punto culminante en Dune: Segunda Parte, momento en el cual Raban ya había marcado a Gurney.

4 El reclutamiento militar obligatorio

Lacomunidad de Giedi Prime es sumamente militarista, y muchos habitantes solo pueden alcanzar la gloria a través de acciones militares. El autor de Dune , Frank Herbert, al parecer utilizó Giedi Prima como metáfora, advirtiendo sobre los costos y peligros potenciales de dirigir un complejo industrial militante impulsado por el miedo y la avaricia. En contraste con otras Casas del Landsraad (la entidad que representaba a todas las Casas Mayores en los días del Imperio), los Harkonnens contaban con uno de los ejércitos más extensos.

No obstante, los soldados del planeta natal de los Harkonnen no tenían el mismo nivel de entrenamiento en comparación con las tropas de la Casa Atreides. Esto podría deberse en parte a las ya de por sí rigurosas condiciones de Giedi Prime, que dificultaban la operación exitosa de un ejército. Por este motivo, el Barón Harkonnen insistía en recurrir a las peligrosas fuerzas Sardaukar.

3 La sociedad prosperaba mediante los espectáculos de lucha y la violencia como entretenimiento

Dado que se trata de una sociedad militarista, no resulta sorprendente que buena parte del divertimento en Giedi Prime tuviera un cariz violento. Los coliseos de gladiadores eran una forma popular de entretenimiento, especialmente entre la aristocracia, que apostaba por los luchadores al modo de sus antiguos antecesores romanos. Incluso algunos de los ciudadanos más sociópatas del terruño natal de los Harkonnen participaban, entre ellos el demente Feyd-Rautha Harkonnen.

Asimismo, la instrucción profesional en combate desde temprana edad era algo común en todas las clases sociales, adoctrinando a los niños en la violencia desde sus primeros años para prepararlos para el servicio militar. La sociedad de Giedi Prima giraba en torno a la conquista y al poder, tal como lo habían instaurado los Harkonnens gobernantes, que a su vez eran codiciosos y ambiciosos en el Landsraad.

2 Los Harkonnens gobernaban con rigor a través de la opresión

Ninguna otra Casa Mayor era comparable a los Harkonnens en cuanto a ambición, crueldad y poderío militar. Esa fue, indudablemente, la razón por la cual se les otorgó Arrakis en primer lugar, pues se esperaba que pudieran astutamente manejar al pueblo Fremen mientras extraían las especias melange. De hecho, la Casa Harkonnen ejercía su dominio con mano de hierro, desde las Casas Menores debajo de ellos hasta los esclavos que poseían.

La manera en que gestionaban su Casa moldeó la sociedad de Giedi Prima hasta tal punto que, en ocasiones, también se denominaba a los habitantes de Giedi Prima como Harkonnens. Y todo ello a pesar de no tener lazos familiares con ellos. Lo mismo ocurría con el mentat, Piter de Vries, que guardaba similitudes con los Harkonnens igual que cualquier otro individuo de la Giedi Prima. Si bien parecía ser un gesto que les otorgaba una sensación de pertenencia, no era más que otra vía de control sobre los ciudadanos de la Giedi Prima.

1 Un sistema jurídico drástico que impone la justicia con severidad

Como era de esperar, la justicia en Giedi Prima era rigurosa y militarista, al igual que su sociedad. La ley era opresiva y restrictiva, y el sistema judicial igualmente severo. Naturalmente, dado que gran parte de la población de Giedi Prime era esclava y los Harkonnen tenían carta blanca, la ley resultaba tan corrupta como draconiana.

Desde que Glossu Rabban podía acabar con quien quisiera hasta la falta de representación de los esclavos, la sociedad de Giedi Prime se asemejaba mucho a la de la Europa medieval. Asimismo, los Harkonnens seguían con regularidad los crueles edictos del corrupto emperador Shaddam IV. Esto les permitía ejercer brutalmente su vil parodia de justicia e imponerla sobre otros, ya sea la Casa Atreides o los Fremen de Arrakis.

 

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