Willy Chavarría, un conocido diseñador, finalmente ofreció una disculpa pública tras la controversia que generó su reciente colección inspirada en el huarache zapoteco de Villa Hidalgo Yalálag, al que rebautizó como ‘Oaxaca Slip-On’. Sin embargo, las palabras no fueron suficientes para muchos en redes sociales, quienes se preguntaban: “¿y la reparación, cuándo?”
La situación reveló cómo la moda puede transformar el patrimonio cultural en un simple producto, dejando a los verdaderos propietarios sin reconocimiento ni beneficio.
¡Apropiación cultural sin colaboración!
El diseño en cuestión fue creado fuera de México y fabricado en China, sin ninguna colaboración directa con la comunidad oaxaqueña, lo que suscitó críticas tanto del gobierno federal como del estatal. Ambos señalaron lo que consideraron una clara apropiación cultural y abrieron la puerta a posibles acciones legales, exigiendo reparaciones. Esta situación encendió una intensa discusión en las redes y llevó a Chavarría y a su marca a emitir respuestas.
El diseñador reconoció que el modelo no fue desarrollado en una colaboración “directa y significativa” con la comunidad oaxaqueña, lo que llevó a su disculpa donde expresó su profundo pesar. Afirmó: “El nombre Oaxaca no es solo una palabra: es cultura viva, su gente y su historia.” Su mensaje, emitido el 10 de agosto, buscaba enfatizar la importancia de reconocer la herencia cultural que representa.
Reconocimiento tardío: respuestas Adidas
Adidas, por su parte, fue también parte de la controversia al retirar las imágenes promocionales del producto y disculparse. Afirmaron que “reconocen y valoran la riqueza cultural” de los pueblos indígenas de México y se comprometieron a dialogar con la comunidad de Yalálag para “reparar el daño”. Se reportó que ya había contactos para avanzar en posibles acuerdos de compensación y colaboración.
Sin embargo, no se trata solo de “quien tuvo la culpa”; es fundamental cuestionar cómo se puede corregir un proceso que ha dejado de lado a quienes realmente sostienen este patrimonio. Las disculpas son solo un primer paso; el verdadero cambio dependerá de lo que siga: un diálogo genuino con la comunidad de Yalálag, mecanismos de coautoría, reconocimiento explícito, compensaciones justas y acuerdos por escrito para evitar la repetición de estos errores en el futuro.
Un llamado a la industria: establecer estándares respetuosos
Esta situación plantea una oportunidad para que el mundo de la moda diseñadores, marcas y medios establezcan estándares claros. La admiración hacia una cultura debe demostrarse a través de acciones concretas, no solo de buenas intenciones.
Reconocer el valor de los artesanos y convertir a estos en socios en lugar de una fuente de inspiración anónima es la forma más efectiva de mostrar respeto hacia sus tradiciones y su trabajo. Es un llamado a establecer lazos respetuosos, donde todos los involucrados se beneficien y se respete el patrimonio cultural que merece ser exaltado y preservado.







































